¿Y el 9 pa’ cuándo?

El 9, el número mágico en el fútbol, que después del tradicional 10, parece ser el dueño de todo el protagonismo, popularidad y exigencias por parte de la hinchada; mejor dicho, toda una estrella, con un papel relevante sobre los demás jugadores, ¿y cómo no? si nos referimos a la figura del goleador, del que recibe los balones y pone a ganar a su equipo, y para el que todos sus compañeros trabajan.

El 9, aquel como el que muchos sueñan ser cuando son pequeños, y que se hace icónico con sus celebraciones, el que tiene el reto de superar sus propios récords cada temporada, y de rendir con obligación ante un público ambicioso que día a día pide más y mejores resultados.

El 9, ese famoso papel en el que prevalecen nombres como el de Erling Haaland, Kylian Mbappé y Harry Kane, nos lleva a mirar el paralelo con el talento local. Y no es que no existan cracks que sean protagonistas mundiales por sus goles, pues hablamos de Miguel Ángel Borja, Mateo Cassierra, Jhon Córdoba y Jhon Jáder Durán, como aquellas figuras ‘talentos de exportación’ e incluso, dignos de ocupar un lugar en la Selección Colombia. Sin embargo, lo curioso del asunto es que el común denominador de los hombres en mención es la juventud que los caracteriza, mostrando que no son solo presente, sino futuro en este deporte.

Pero mientras crecen el fervor y el fanatismo por los centrodelanteros en el exterior, es importante detenernos a pensar en la situación de la famosísima liga colombiana que parece ser un opuesto total a lo dicho líneas arriba.

En nuestro país enaltecemos con orgullo el trabajo de los actuales goleadores del campeonato, y nos encontramos con grandes leyendas como Hugo Rodallega, Dayro Moreno y Carlos Bacca, ídolos no solo por sus récords en Colombia, sino por sus amplias carreras con trayectorias, incluso, en algunas de las mejores escuadras europeas.

Pero, ¿existe realmente un recambio generacional, talento nato de gol en Colombia? Quizás a estos míticos jugadores les resten algunos años como profesionales, y preocupa quizás el revisar que en los banquillos aún no hay clara la presencia de alguna figura que pueda ocupar estos puestos más adelante.

Es trabajo de los entrenadores, de los cazatalentos, de los vecinos que se creen directores técnicos, e incluso, de la prensa, encontrar aquellos nombres y no dejar perder la predominancia de esta figura en las exigencias del fútbol mundial, que aún, con nuevas dinámicas, necesitará un goleador puro entre sus filas. Es bueno que los volantes anoten, que los defensores sean fuertes con las acciones de balón parado, e incluso, que los arqueros también sean partícipes del gol, pero ese gol no se lo pueden dejar hacer los equipos cuando les pregunten… ¿y el 9 pa’ cuándo?

Alejandra Velásquez
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