Desafío histórico para Australia y Nueva Zelanda: Los retos del próximo Mundial Femenino

Por: Rubén Casas – @Benchobohemio en Twitter

Revelados los resultados de la votación de la elección de sede para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023, Australia y Nueva Zelanda, aunque demostraron que cuentan con la capacidad suficiente, deberán enfrentar diversos retos en la cita mundialista.

Ampliación de cupos: Para la próxima edición del mundial femenino, se amplió de 24 a 32 seleccionados. Esto lo pone a la par con el evento masculino y plantea una discusión: ¿El aumento de selecciones irá en detrimento de la calidad de los juegos? El planteamiento del ente rector es que la inclusión de más países en los máximos eventos de todas las categorías, a largo plazo mejorará el juego, mientras tanto muchos fanáticos recalcan que en la fase de grupos las diferencias de niveles entre seleccionados no ayudan al espectáculo.

Candidatura conjunta: Esta será la primera vez que el Mundial Femenino se dispute en dos países diferentes, algo que ya vivieron Corea del Sur y Japón en la categoria masculina y que también tendrán que afrontar Panamá y Costa Rica con la organización de la Copa Mundo Femenina Sub-20. La logística de desplazamiento será uno de los factores claves para el desarrollo del evento, más con los desplazamientos entre islas.

La oportunidad de Oceanía: Aunque Australia (afiliada actualmente a la Confederación Asiática de Fútbol) y Nueva Zelanda e incluso Papúa Nueva Guinea han sido sede de eventos de fútbol en categorías juveniles, es la primera vez que países de la zona oceánica hospedarán uno de los mundiales de la categoría de mayores. La infraestructura de estos países ha mostrado estar a la altura en otras competencias masivas, como los Juegos Olímpicos, sin embargo, esta será la prueba reina para evaluar que algunas de estas naciones sea la sede de la Copa del Mundo masculina.

El nivel de los seleccionados locales: Los equipos de las dos sedes, están lejos de ser los referentes del fútbol femenino en la categoría mayor y esta será la oportunidad para mejorar sus rendimientos. Nueva Zelanda en cinco ediciones disputadas, nunca ha logrado superar la fase de grupos, por lo que en casa buscará romper esta racha. Australia por su parte llegó a los cuartos de final en tres de las siete Copas del Mundo Femeninas en las que ha jugado y desea clasificar por primera vez a semifinales.

COVID 19: En menos de un año de la aparición de la enfermedad, la elección de sede se realizó en plena crisis por la pandemia mundial, y aunque se busca en todos los niveles de la sociedad regresar a la normalidad, es claro que muchas cosas no se realizaran de la misma forma. Los protocolos de seguridad e higiene rigurosos serán usuales en viajes, hospedaje, eventos masivos, comercio y demás actividades que funcionan entorno a una Copa del Mundo.

La nueva FIFA: Desde que Gianni Infantino se encuentra al mando, uno de los objetivos claros es el de cambiar la imagen enlodada por los escándalos de corrupción de varios de sus dirigentes. Es la era de la ˈFIFA transparenteˈ y la organización desde el mismo proceso de selección de Australia y Nueva Zelanda para esta Copa, quieren demostrarle al mundo la forma correcta y ética de hacer las cosas.

La reivindicación de la mujer en el fútbol: Derivado de lo anterior, FIFA también ha manifestado la obligación de darle al fútbol femenino el sitio que merece, que no es diferente, al de estar al mismo nivel del masculino. Los eventos sin importar el genero de sus competidores tienen la misma valía y esto debe empezar a evidenciarse en las cuestiones económicas, organizacionales y mediáticas. La Copa del Mundo de 2023 será la edición que pase a la historia como el momento definitivo para que el fútbol femenino sea valorado y respetado.

Deja un comentario