La Tribuna de Bencho: Cadena de errores

Un proceso de liquidación judicial por el incumplimiento de pagos, sumado a la perdida de reconocimiento deportivo, las derrotas – dentro y fuera de la cancha-  y un futuro institucional incierto, son el resultado de la funesta administración de José Augusto Cadena al frente del Cúcuta Deportivo.

José Augusto Cadena, después de pasos infortunados al frente de instituciones como el Atlético Bucaramanga y Patriotas Boyacá, llegó a finales de 2013 como el salvador del Cúcuta Deportivo, sin embargo, en esta semana la acumulación de errores llevó a la peor crisis de la historia al conjunto ˈmotilónˈ.

Más allá de las deshonrosas derrotas por ˈWˈ del Cúcuta Deportivo frente al América de Cali y Atlético Nacional, informada por Fernando Jaramillo, presidente de Dimayor, es la imposibilidad de competir -causada por la crisis financiera que desembocó en la perdida del reconocimiento deportivo y el proceso de liquidación que años atrás el mismo Cadena se comprometió a evitar- la verdadera razón para que las personas cercanas al club y amantes del futbol, lamentemos profundamente esta situación.

El futuro es incierto, aunque el presidente de Dimayor indica que el escenario ideal es que el Cúcuta Deportivo pronto retome competencias para que pueda percibir ingresos y así poder cumplir con sus obligaciones, muchos nos preguntamos que fue lo que ocurrió con el dinero que sí ingresó durante los siete años en los que Cadena estuvo en el mando del equipo. El verdadero problema del Cúcuta no es causado por no contar con ingresos suficientes, es el manejo erróneo de dichos dineros que desembocaron en esta crisis financiera.

El proceso de liquidación continuará con el nombramiento de un agente liquidador, con el cual se espera que se pueda iniciar el saneamiento e incluso se pueda realizar una venta del club, y así soñar con un renacer del equipo de la frontera. Sin embargo, esto no es garantía para obtener cambios positivos rápidos –Deportivo Pereira se encuentra en proceso de liquidación desde 2013– desde el punto de vista económico como deportivo.

La ultima opción que quizás tuvo Cadena para evitar temporalmente la liquidación del club, fue un salvamento propuesto por Dimayor, en forma de anticipo de derechos de televisión, sin embargo, Óscar Ignacio Martán y Gabriel Camargo -presidentes del Cortuluá y el Deportes Tolima- no autorizaron esta alternativa, rehusándose a acolitar el desastre que el dirigente del Cúcuta Deportivo formó en su institución.

Las deudas al IMRD -Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Cúcuta-, la Alcaldía de Cúcuta, la DIAN, el ICBF, Colpensiones y pagos a exjugadores y extrabajadores del club, sumadas a los pagos atrasados al plantel actual y nuevas deudas adquiridas con IMDERA –Instituto Municipal de Deporte y Recreación- de Armenia, quienes recibieron al club después que producto de esa mala gestión se cortara de tajo la relación de Cadena con la administración y la misma hinchada de la capital de Norte de Santander, convirtieron el déficit del Cúcuta en una bola de nieve inmanejable, hechos que a todas luces evidencian la incapacidad de Jose Augusto Cadena como administrador.

Más allá de lo que pasa con Cadena o el Cúcuta, la preocupación en el entorno es que varios clubes ya se encuentran en procesos de reorganización, y la situación atípica de 2020, puede causar que en los próximos años veamos a otras instituciones en situaciones penosas.

Es entendible hasta cierto punto la postura de Dimayor, la cual se está enfocando en que las competencias no se interrumpan, para que las instituciones sigan recibiendo dinero, sin embargo, la gestión para garantizar que esos ingresos sean destinados a sanear deudas y no a orígenes inciertos parece inexistente, afectando de forma directa la sostenibilidad de los equipos y del rentado colombiano.

En ente rector del fútbol profesional producto de esos compromisos económicos también queda atado al cumplimiento de calendarios para así respetar acuerdos con el patrocinador del campeonato y el canal que transmite los partidos. Lo anterior privilegia ese enfoque de dar prioridad a recibir el dinero que mantiene a flote el negocio, en detrimento del sentido común, que es el de contar con instituciones con finanzas sanas, como un requisito básico para competir en una liga de fútbol profesional.

La decisión final de no permitir a Cúcuta competir, aunque en La Tribuna de Bencho la consideramos se tomó tarde -solo cuando era insostenible la permanencia del equipo “administrado” por Cadena-, era necesaria como precedente en la nueva etapa de Fernando Jaramillo al frente de Dimayor y así mostrar que este periodo no será más de lo mismo.

Sin embargo, si se permita que dirigentes que ya han mostrado que sus gestiones negativas han llevado a los equipos a crisis, sigan pasando de institución en institución sin que pase nada y se perpetúe la flexibilidad con los equipos que incumplen con las obligaciones mínimas que cualquier organización debe cumplir para funcionar y les permiten competir, el caso que hoy vive el Cúcuta Deportivo se convertirá en una triste anécdota más, que seguramente se repetirá, siendo a largo plazo el Fútbol Profesional Colombiano el más perjudicado.

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