Opinión: ¿Por qué sigue en el limbo el fútbol femenino en Colombia?

El “cultivo de lesbianismo”, las acusaciones ciertas de acoso sexual y la falta de apoyo han puesto a mendigar a las futbolistas colombianas.

Por: José Gabriel Celis – @josegaceljose.celis@rotondadeportiva.com

Colombia es candidata para organizar el Mundial de Fútbol Femenino de 2023 y en los primeros días de febrero los estadios recibieron la inspección correspondiente de FIFA. Sin embargo, ¿para qué Mundial si ni siquiera hay Liga Femenina? Eso piensan muchos…

Esto es un tema de género, así de claro debe decirse, y todo empezó en diciembre de 2018 con las declaraciones de Gabriel Camargo, presidente del Deportes Tolima, a Yoreli Rincón por su relación sentimental con Jay Oliveros, al afirmar que “el fútbol femenino es un cultivo de lesbianismo”.

Meses después, salieron a la luz pública las acusaciones de futbolistas y la fisioterapeuta de la Selección Colombia Sub-17 contra el exentrenador Didier Luna por acoso sexual, las cuales resultaron ciertas a pesar que Álvaro González Alzate, presidente de Difútbol y vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol aseguró que las acusaciones eran parte de un “tema de moda” y que en la FCF nunca tuvieron conocimiento.

¿Hay una revancha contra el fútbol femenino?

Después de meses de lucha mediática y en el escritorio, un pull de jugadoras de la Selección Colombia Femenina, encabezadas por Isabela Echeverri, lograron que existiera una Liga Femenina en 2019, a pesar que la competencia solo duró dos meses y medio.

¿Sirvió de algo la medalla de oro obtenida por las colombianas en los Juegos Panamericanos de Lima? ¿Sirvió el orgullo por las ‘Superpoderosas’ o la fiesta en el Pascual Guerrero con el título del América Femenino?

Pues, la Dimayor olvidó u omitió por motivos desconocidos incluir a la Liga Femenina en la negociación del jugoso contrato con BetPlay, patrocinador vigente desde 2020 y por cuatro años. De hecho, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún (Presidente de la FCF), ve muy crudo el asunto de la Liga Femenina. ¿Por qué este descuido no menor en cuanto a recursos económicos, justo con las mujeres?

Reuniones y pocos resultados.

El análisis que deja la reunión de esta semana entre las jugadoras referentes que quedan en Colombia como Vanessa Córdoba y Manuela Acosta, luego del éxodo de futbolistas colombianas al exterior ante la ausencia de oportunidades, con la Dimayor, es que las mujeres futbolistas deberán seguir mendigando patrocinios si desean que exista su Liga profesional, a pesar de la firme promesa que el torneo se jugará.

Me queda una pregunta sin resolver: ¿En serio ninguna empresa en Colombia está interesada en el fútbol femenino profesional? Debe haber un pedazo que no sabemos.

El as bajo la manga de la Dimayor, que no es un secreto, es que haya una Liga femenina universitaria, lo cual sería una gran idea como semillero de talentos de forma paralela, si no es porque la Liga profesional femenina es totalmente incierta y sus 457 futbolistas no tienen mínimas garantías deportivas y laborales.

Tristemente, las futbolistas también deben mendigar apoyo mediático, porque son pocos los medios grandes que les dedican espacio, quedando en manos de los medios independientes darle luz a este problema de equidad de género en el fútbol colombiano.

A modo de conclusión, la Dimayor sí ha gestionado patrocinios para la Liga Femenina (ahí está sin reclamar el cheque de 1.400 millones de pesos del Ministerio del Deporte), pero el gran y evidente error fue no haber anclado los recursos al contrato de BetPlay, si es que el problema es ese, ya que varios clubes como Millonarios, Atlético Nacional, América de Cali, Independiente Santa Fe y Fortaleza CEIF son de los primeros en la línea que desean la existencia de la Liga.

En últimas, a la Dimayor y a la FCF les conviene que exista Liga Femenina para cumplir con las obligaciones de Conmebol y FIFA, con o sin Mundial Femenino en 2023, ojalá antes de la elección de la sede que será en junio en Adis Abeba (Etiopía).

Sin embargo, nadie piensa en ellas, las que desean y tienen derecho a jugar…

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