Editorial: Gracias División Avanza, gracias al fútbol femenino de Colombia

José Celis

Todo esfuerzo bien hecho vale la pena que se destaque y en este caso merece su espacio el torneo División Avanza, que se encargó de brindarle continuidad al proceso de muchas mujeres futbolistas en Bogotá.

La iniciativa hace parte de todo un movimiento con enfoque de género liderado por Michelle García, Manuela Acosta y Vanessa Córdoba, quienes cosecharon una alianza con NOVO Fútbol, los creadores de la Copa Trinche masculina (que actualmente se disputa en Cali) para tomarse el escenario por excelencia del fútbol aficionado capitalino, el Parque Estadio Olaya Herrera.

División Avanza se convirtió en un espacio competitivo para el fútbol femenino por lo menos en la capital del país, ante la negativa de la Dimayor y sus 36 clubes afiliados de realizar una Liga Femenina en el segundo semestre del año, a pesar de las supuestas presiones desde Conmebol y el supuesto anuncio oficial tras la protesta de las jugadoras de la Selección Colombia en la Copa América Femenina.

Independiente Bogotá terminó coronándose campeona del torneo en la definición de este domingo 20 de noviembre, con buena presencia de público en el Olaya y un colofón que permite pensar no solo en la continuidad de esta iniciativa sino en la recuperación de una plaza que ha sido histórica para el fútbol bogotano que lleva años viviendo del recuerdo y que dejó de ser formadora de talentos.

El espacio también se convirtió en un lugar donde el público fue bienvenido, pero también los estudiantes de comunicación social y periodismo a quienes les cierran la puerta o los dejan en visto en toda clase de eventos donde podrían poner a prueba sus habilidades antes de enfrentarse al mundo profesional.

Sin duda, 2022 es el año en el que se debe agradecer al fútbol femenino por dejar en alto el nombre de Colombia a nivel internacional tras el fracaso de los varones en la ruta a Catar 2022 y sumado al pobre rendimiento interno y fuera del país de los clubes locales masculinos.

Las comparaciones son odiosas, pero los hechos hablan por si solos.

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